Ir al contenido principal

Cuerpo de piedra

Cuerpo de piedra
Vicente Aleixandre

Luna de mármol, rígido calor,
noche de estío cuando el perro es mudo,
cuando un velo de esparto ante los ojos
casi acaricia, sueño o plumón leve.
Luna de piedra, manos por el cielo,
manos de piedra rompedoras siempre,
retorcidas a veces con destellos,
manos de lumbre láctea, ya rígidas.
Cuerpo de piedra, senda de cristales,
mudo siempre o doliente con los soles,
cuando perros de lana flotan quietos
por pantanos de seda acariciada.
Yo no sé si la sangre es roja o verde.
Ignoro si la luna vence o ama,
si su lengua acaricia los desvíos,
axilas que palpitan ya de pluma.
Cielo quieto de fango que ahora gira
dulcemente mintiendo un sol activo,
bella túnica amada por lo dura
sobre muslos de piedra avanzadores.
Dulce careta blanca que ladea
su morado celeste ya sin órbita.
Tibia saliva nueva que en los bordes
pide besos azules como moscas.
Soledad, soledad, calvero, mundo,
realidad viva donde el plomo es frío;
no, ya no quema el fuego que en las ingles
aquel remoto mar dejó al marcharse.

Escultura " the Danaïd " de Auguste Rodin (1840 -1917)

Comentarios

Entradas populares de este blog

Fragmento de La Campana de Cristal de Sylvia Plath

"Vi mi vida desplegándose ante mí, mi vida como las ramas de la higuera verde [...] En la punta de cada rama, como un grueso higo morado, pendía un maravilloso futuro. Un higo era un marido y un hogar feliz e hijos y otro higo era una famosa poeta y otro higo era una brillante profesora y otro higo era Esther Greenwood, la extraordinaria editora […] Me vi a mí misma sentada en la bifurcación de ése árbol de higos, muriéndome de hambre sólo porque no podía decidir cuál de los higos escoger. Quería todos y cada uno de ellos, pero elegir uno significaba perder el resto, y, mientras yo estaba allí sentada, incapaz de decidirme, lo higos empezaron a arrugarse y a tornarse negros y, uno por uno, cayeron al suelo, a mis pies."

Escuela León Felipe

Oí tocar a los grandes violinistas del mundo, a los grandes "virtuosos". Y me quedé maravillado. ¡Si yo tocase así!... ¡Como un "Virtuoso"! Pero yo no tenía escuela ni disciplina ni método... Y sin estas tres virtudes no se puede ser "Virtuoso". Me entristecí. Y me fui por el mundo a llorar mi desdicha. Una día oí... en un lugar... no sé cuál... "Sólo el virtuoso puede ver un día la cara de Dios". Yo sé que la palabra "Virtuoso" tiene un significado equívoco, anfibológico, pero, de una o de otra manera, pensé, yo no seré nunca un "Virtuoso"... y me fui por el mundo a llorar mi desdicha. Anduve... anduve... anduve... descalzo muchas veces, bajo la lluvia y sin albergue... solitario. Y también en el carro itinerario más humilde de la farándula española. Así recorrí España. Vi entonces muchos cementerios, y aprendí cómo se llora en los distintos pueblos españoles. Blasfemé. Viví tres años en la c...

El encubridor ,Julio Cortázar

Ese que sale de su país porque tiene miedo, no sabe de que, miedo del queso con ratón, de la cuerda entre los locos, de la espuma en la sopa. Entonces quiere cambiarse como una figurita, el pelo que antes se alambraba con gomina y espejo lo suelta en jopo, se abre la camisa, muda de costumbres, de vino, de idioma. Se da cuenta, infeliz, que va tirando mejor, y duerme a pata ancha. Hasta de estilo cambia, y tiene amigos que no saben su historia provinciana, ridícula y casera. A ratos se pregunta como pudo esperar todo ese tiempo para salirse del río sin orillas, de los cuellos garrote, de los domingos, lunes, martes, miércoles y jueves. A fojas uno, si, pero cuidado: un mismo espejo es todos los espejos, y el pasaporte dice que naciste y que eres y cutis color blanco, nariz de dorso recto, Buenos Aires, septiembre.